Loken no se vale de sus esbirros de hierro para su defensa personal: se vale del relámpago mismo. Ionar y sus secuaces recibieron cobijo en las Cámaras de Relámpagos a cambio de su total lealtad y su dedicación a masacrar a todos los que pretendan enfrentarse a su nuevo maestro.

Botín

En el mapa: Cámaras de Relámpagos

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