Derrelicto
Derrelicto emergió de las profundidades del océano para saciar su hambre. Los primeros en cruzarse en su camino fueron los múrlocs del pantano de Cala del Naufragio, que acabaron devorados por docenas. A pesar de que había aniquilado a la mayor parte de su tribu, estas criaturas adoraban al gigante como si fuera un dios, y siguieron alimentándolo con sus familiares y amigos hasta que la bestia quedó inconsciente. Cuando despierte, Derrelicto incluirá en su menú a todo aquel que habite la región.